Las inundaciones en garajes no suelen empezar con una gran avenida de agua, sino con detalles que se van acumulando: una rejilla colmatada, una arqueta con lodos, una rampa mal drenada o una bomba que no arranca cuando toca. Cuando llegan lluvias intensas, esos puntos débiles se convierten en un problema caro y urgente, con riesgo para vehículos, instalaciones eléctricas y elementos comunes. Si quieres anticiparte con una revisión profesional en la provincia, lo más efectivo es contar con un equipo de desatascos en Alicante.